Portero de Santiago tenía 12 años trabajando en la escuela que lo asesinaron

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Germán Luis Alcántara Moya, muerto de un disparo cuando llegaba a su centro de trabajo junto a su hija, tenía 12 años trabajando como portero de la escuela Gricelis Martínez de Pekín, al sur de Santiago.

Familiares contaron que, como era su costumbre, Germán Alcántara salía antes de las 6:00 de la mañana para abrir la puerta de la escuela a la comunidad educativa y a los profesores.

Alcántara Moya era padre de dos hijas de 18 y 12 años. Residía en una humilde casa ubicada en la sección la Ceibita, a varios kilómetros de su lugar de trabajo.

Los vecinos esperan que las autoridades den con el paradero del victimario y sea procesado por ese crimen.

Luis Germán Alcántara, padre de la víctima, asegura que de su hijo solo pueden hablar que es un hombre de trabajo.

Por el hecho, la Policía Nacional persigue a Alejandro Ramos Sena (La Ceiba), quien le habría ocasionado una herida mortal a Germán Luis.

El informe policial indica que Ramos Sena habría cometido el hecho porque el hoy occiso ayudó a su ex pareja, Laury Lissette Chaves Hungría, a mudarse a otra casa.

El presunto victimario también es buscado mediante orden de arresto No.09317-2021, por golpes y heridas en perjuicio de su ex compañera sentimental.

La uniformada señaló que el homicida también es perseguido por presuntamente sustraerle a su tío, Gerónimo Sena Mejía, en Sosúa, provincia Puerto Plata, la pistola marca Bersa, calibre 9 milímetros, serie No. 688355, con licencia vencida, presunta arma homicida.

Además, por robarse una motocicleta marca CG, negro, y la suma de 20 mil pesos en efectivo.

Al ser depurado en los archivos policiales, el victimario, Alejandro Ramos Sena, se encuentra con un registro por robo en fecha 31-08-2020.

Un paso de avance en la masculinidad

La trabajadora social Mildred Mata, del Núcleo de Apoyo a la Mujer, aseguró que la víctima rompió con la cultura patriarcal al ofrecer su ayuda a una mujer que padece violencia de género.

«Él se puso al lado de una mujer. Es un avance hacia la masculinidad solidaria y positiva, porque el día que la violencia contra la mujer no se vea como un problema de mujeres, sino de la sociedad, se puede decir que hemos avanzado», expresó Mata.

Sobre el caso, manifestó que la víctima asumió un comportamiento que rompe los paradigmas patriarcales. «Arriesgarse a apoyar a una mujer ante un agresor es un signo alentador», declaró.