Curazao, la isla dushi del Caribe

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Desde lo más alto en el cielo, se podían apreciar los colores vibrantes que visten los edificios coloniales de la isla que vuela hacia el sol, ubicada en el “corazón” del Caribe, Curazao.

Al bajar del avión de la aerolínea dominicana Arajet, en el Aeropuerto Internacional Hato, un sol abrasador acompañado de la frase ‘Bon Biní’, término en el idioma oficial de los curazoleños, papiamento, que significa “bienvenidos”, y un cálido guiño empezaron inmediatamente a adueñarse de la atención y energía positiva de sus nuevos visitantes de República Dominicana.

Aunque Curazao es una isla que tiene una superficie de tan solo 444 km², con una población de 160,000 habitantes, entre ellos 8,000 dominicanos, es un destino con mucho que ofrecer: palmeras, playas de arena blanca, fauna, comida influenciada por Europa, flora, las edificaciones pintorescas de Willemstad y la alegría de las más de 50 nacionalidades que allí convergen, por mencionar algunos de sus atributos. Todos estos elementos se conjugaron brindando una gran experiencia.

En el trayecto hacia el hotel Kura Botánica, antigua Kura Hulanda, la carretera difería de la tradicional vegetación de islas tropicales. Contrario a esto, eran perceptibles matorrales xerófilos, con diversas formas de cactus, arbustos espinosos, árboles de hoja perenne, y el árbol nacional de la isla, ‘divi-divis’, mencionado por la venezolana Juvira, de Rumba Tours. Aquello era presente al recorrer las ciudades Bandabou y Bandariba.

Con un coctel de frutos frescos característicos de la isla como el coco y la naranja, la cultura colorida de la mayor de las islas ABC del Caribe, junto a Aruba y Bonaire, dio la bienvenida a su territorio.

Un recorrido por Willemstad:

La capital de Curazao, Willemstad, causa mucho asombro por lo animada y divertida que es, debido a la diversidad de colores que tiene: azul, lila, rosado, verde, marrón y los que puedas imaginar, exceptuando el blanco.

El culpable de su variado cromatismo es Albert Kikkert, un gobernante excéntrico que para paliar sus dolores de cabeza, que él atribuía al resplandor intenso del sol en el blanco de las casas, en 1817 dictó una ley que obligaba a pintar los edificios en tonos pastel. Años después se descubrió que tras sus argumentos había una fábrica de pintura de su propiedad. Esta curiosa disposición todavía permanece vigente.

La ciudad de estilo europeo y raíces africanas es famosa por ser un ejemplo único de la arquitectura colonial neerlandesa en el Caribe, y su área histórica, centro de la ciudad y puerto fueron declarados Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco en el año 1997.

La bahía de St. Anna divide la ciudad en dos: Punda en el este y Otrobanda en el oeste. Los dos están unidos por el Puente Flotante de la Reina Emma, desde el que se percibe, también, el Puente de la Reina Juliana como si estuviera pintado al fondo. Este puente es considerado el más alto del Caribe Holandés, según Elvis Reynoso, de Gbiz Solutions.

Estos distritos (Punda y Otrobanda) atesoran lugares que portan mucha historia ancestral, como la sinagoga de Mikve Israel- Enmanuel, la más antigua del continente americano, el mercado flotante, el palacio del gobernador, el fuerte de Ámsterdan, o el parque de Wihelmina, que evidencian un pasado que sigue latente y que se recuerda.

Al pasear por sus calles a pie, se descubren edificios con murales artísticos, mercados y tiendas de artesanía y pequeños locales en los que la fusión de la tradición culinaria holandesa con otras culturas permite sentarse a comer como un isleño más, degustando platos a base de pescado, cabra y arroz, entre otros.

Playas:

Otra de las maravillas de Curazao son sus aguas profundas azul turquesa y verde aqua. Algo muy peculiar es que son de arena blanca, con un suave mar sin olas y vientos tan fuertes.

Una de las costas visitadas fue Kenepa Grandi o Kenepa Chiki, que causó asombro al ser una playa rodeada por árboles de manzanilla. También Mambo Beach (ubicada al lado del acuario y la Academia de Delfines de Curazao), cuyas aguas no son profundas y es ideal para los niños, y Blue Bay Beach, una gran playa sombreada, cerca del poblado de San Michel, con todo tipo de servicios.

Diversión terrestre  y acuática:

El clima cálido de este destino permite el disfrute de deportes como el golf y la exploración de la isla de una manera emocionante en cuatrimotos, buggy o jeep. Además, el suave mar hace que en la isla se puedan realizar deportes acuáticos como el wakeboard, esquí acuático, vela, kayak, canotaje, motos acuáticas, windsurf, kitesurf y exploración con el buceo por el mundo submarino.

Vuelos:

“Alrededor de 8,000 dominicanos viven en Curazao, que todavía tienen la nacionalidad dominicana, pero hay muchos dominicanos de una segunda generación e incluso, tercera generación, que viven en Curazao y tienen pasaporte holandés”, reveló el director de la oficina de Turismo de Curazao, Hugo Clarinda, en una velada junto a medios de comunicación.

Para viajar a Curazao los dominicanos necesitan Visa Americana, Schengen o de los paises bajos. 

Las dos frecuencias semanales de Arajet a Curazao ofrecen vuelos con salida de Santo Domingo los jueves a las 11:40 de la mañana y llegada a las 1:00 de la tarde a Curazao; y salida a las 1:45 de la tarde de Curazao y llegada a las 3:10 de la tarde a Santo Domingo.

Los domingos, la aerolínea ofrece vuelos saliendo a las 12:50 de Santo Domingo y llegando a las 2:10 de la tarde a Curazao, y desde Curazao a Santo Domingo saliendo a las 2:55 de la tarde y llegando a las 4:20 de la tarde.

En datos…

Curazao. País autónomo dentro del reino de Holanda desde el 10 de octubre de 2010.
Ubicación. Localizado al sur del mar Caribe, en la flanja exterior del cinturón de huracanes.
Idioma. Se habla cuatro idiomas: papiamento, inglés, holandés y español.
Moneda. El florín antillano- holandés. Un dólar equivale a 1.77 florines.
Clima. La temperatura promedio es de 30 grados Celsius.
Religión. Predomina la católica romana en un 80%. Otras son: judía, protestante y musulmana.