Desde escapadas diseñadas para reducir la saturación digital hasta experiencias inmersivas que priorizan el bienestar, la conexión interior o incluso la nostalgia, las opciones turísticas ya no se miden solo en kilómetros, destinos o lugares visitados, sino que también se valoran por algo menos tangible y más personal: cómo nos hace sentir un viaje, señalan los especialistas.
El turismo generador de emociones o experiencial, también llamado ‘emoturismo’, está en auge, siendo una de las tendencias que emergen con más fuerza en el sector de los viajes y vacaciones.









