Capilla de Los Remedios fue restaurada por los ‘tres Juanes inseparables’

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Frente al punto donde arranca la calle Mercedes y donde termina la calle Las Damas, se levanta la pequeña Capilla de la Virgen de los Remedios. A su lado, hacia el norte, se extiende la amplia explanada del Reloj del Sol y el Museo de las Casas Reales.

En este paseo cultural, que por la Ciudad Colonial realizo para el Listín con Alexis, mi hijo menor, contemplo una vez más la encantadora fachada de ladrillo de esta capilla, la única capilla construida fuera de un templo por un particular en Santo Domingo, una costumbre de los nobles en la Península.

Pertenecía a ‘la mansión más completa de la colonia, la única casa del período colonial que tuvo su fuerte propio y su capilla privada’. En este caso, propiedad de Francisco Dávila, uno de los hombres más ricos de la colonia. Lo señala María Ugarte en ‘Iglesias, Capillas y Ermitas Coloniales’.

Construida a mediados del siglo XVI, a ella también asistían otras familias de la ciudad. En su interior, Dávila hizo colocar un retablo dedicado a San Felipe y Santiago para que protegiera ‘de los muchos gusanales’ al ganado de sus hatos. Uno de esos hatos lo fundó en 1520 y le llamó Hato Mayor del Rey.

Con el paso del tiempo el Mayorazgo Dávila, a causa de ser objeto de un pleito, descuidó la capilla, derrumbándose el techo. Mirándola ahora no puedo imaginar cómo habría de verse cuando en el terreno crecía la yerba, pastaban las bestias y ‘los racionales’ la ‘profanaban con muchas indecencias’.

Reedificada la capilla, dice Ugarte, aparentemente con los aportes de los soldados del presidio, sirvió en 1809 como hospital de sangre durante los días del asedio de las tropas de Sánchez Ramírez contra las del francés Dubarquier.

Los tres Juanes

En 1853, de acuerdo a la ‘Guía de Arquitectura Santo Domingo’, sufrió daños graves a causa de una descarga eléctrica. Y en 1872 estaba en ruinas. Corría el año 1882 cuando iniciaron su restauración los denominados ‘tres Juanes inseparables’. Eran ellos dos próceres de la Independencia: Juan Alejandro Acosta y Juan F. Travieso, y el señor Juan Pumarol, como indica ‘Santo Domingo Llave de las Indias Occidentales’.

En el mes de marzo de 1884 bendecían la capilla de la Virgen de los Remedios. La fachada de este monumento es una ‘buena representación de la arquitectura tardogótica castellana construída en Las Indias’, citan Virginia Flores Sasso y Esteban Prieto Vicioso en ‘Un Pueblo Unido por la Fe’, publicado por el Banco Popular.

SEPA MÁS
(En la década de 1972 fue restaurada. Posteriormente se realizaron en ella trabajos de conservación. En los últimos años, la capilla ha servido como local para la celebración de actividades culturales: exposiciones, tertulias organizadas por Verónica Sención, conciertos, etcétera).

Detalles. La planta de esta capilla tiene forma de cruz latina y una sola nave con bóveda de cañón. El transepto y el ábside tienen bóveda de crucería con nervaduras de ladrillo. La fachada tiene tres cuerpos con portada de arco rebajado. En lo alto de la espadaña de tres arcos resalta una pequeña cruz de hierro.