Iglesia y Logia comparten un monumento

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Quien a pie en la Ciudad Colonial camina por la calle Salomé Ureña hasta desembocar en la calle José Reyes, verá casi de frente un edificio blanco de dos pisos con grandes letras que lo identifican. Es la Logia Cuna de América 2, fundada el 9 de enero de 1859. A su lado un sobrio portal de piedra (quizás del siglo XVI) integrado visualmente a la Iglesia Las Mercedes. Tiene en su tímpano la heráldica de la Orden de las Mercedes. Mas al fijarnos en su moderna puerta de hierro, mi hijo Alexis y yo vemos reproducidos empero los símbolos masónicos: la escuadra y el compás. Y el nombre de la Logia. Aunque resulte extraño, este monumento lo comparten la logia masónica y el templo católico. Un caso que mi madre, María Ugarte (qepd), definía como ‘un raro fenómeno que solo se produce en Santo Domingo. Y si a esto se añade que las relaciones entre ambas instituciones han sido siempre cordiales, se le agrega un ingrediente extra que hace más interesante tal convivencia’. Este caso, que hasta ahora parece ser único en el mundo, fue el resultado de una decisión presidencial.

Ocurrió en el año 1859, cuando el Presidente de la República Pedro Santana dispuso que el monasterio de frailes Nuestra Señora de las Mercedes (edificado en el siglo XVI), fuese dividido. Dio la iglesia a las autoridades católicas y las dependencias del convento las donó a la Respetable Logia Cuna de América. En cuanto al claustro, a los católicos se les dejó la parte norte, contigua al templo, mientras las otras tres quedaron para los masones.

Cerrado al culto

No era en modo alguno una intervención a la propiedad religiosa de parte de Santana. Es que durante la ocupación haitiana el templo había estado cerrado al culto y en 1842 un terremoto le provocó fuertes daños. El complejo religioso (iglesia, capilla de la Tercera Orden y el Convento) había pasado a manos del Estado. El templo sirvió incluso como cuartel de tropas durante la anexión a España.

Desde su construcción, en el transcurso de los años la Iglesia sufrió los efectos de terremotos, ciclones y el saqueo de Drake, teniendo que ser restaurada y reformada en varias oportunidades. De ahí los elementos de estilos diversos que presenta. En la zona de la Logia hay un espacio donde estuvo la celda del escritor español Tirso de Molina (Fray Gabriel Tellez) donde, dicen, que enterado de los amoríos de años atrás de Luis Colon, le surgió la inspiración del Don Juan, del Burlador de Sevilla. De esto contaré en otro artículo.