El obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Santiago, Andrés Amauri Rosario Henríquez, lamentó que el año escolar inicie en medio de protestas de maestros, falta de cupos para estudiantes, escasez de aulas y centros educativos cuyas estructuras aún no están terminadas.
Monseñor Rosario Henríquez calificó como lamentable que, mientras miles de niños y adolescentes deberían estar plenamente integrados a las aulas, todavía existan comunidades donde las clases no han podido comenzar o se desarrollan bajo condiciones que no garantizan una educación adecuada.
Dijo que es lamentable que al inicio de un año escolar vengan estas situaciones de falta de aulas, falta de recursos, materiales y estructuras que todavía no están terminadas.
El prelado llamó al Ministerio de Educación a realizar un levantamiento en los distritos y regionales educativas para determinar cuáles centros permanecen sin las condiciones necesarias y actuar de inmediato antes de que más estudiantes resulten afectados.
Sostuvo que las autoridades no pueden mantenerse indiferentes ante escuelas inconclusas y aulas insuficientes, especialmente cuando la falta de espacios está dejando a niños y jóvenes fuera de las clases.
Agregó que el Ministerio de Educación dispone de recursos y personal para enfrentar las deficiencias, pero insistió en que hace falta mayor seguimiento, supervisión y una respuesta efectiva allí donde las necesidades siguen sin resolverse.
Consideró que garantizar el acceso a la educación debe convertirse en una prioridad inmediata, al señalar que el país no puede permitirse comenzar un nuevo año escolar con familias preocupadas y estudiantes sin la seguridad de tener un asiento en un aula.
El obispo auxiliar de Santiago reclamó acciones concretas para que la educación llegue verdaderamente a todos y añadió que resolver la crisis de aulas y de infraestructura escolar no solo representa un compromiso del Estado, sino una responsabilidad con las familias y el futuro de la sociedad dominicana.









