Víctor Pinales, el actor de teatro que encontró en el humor televisivo su modo de vida

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El humor era su bandera. Fue reconocido por su habilidad para improvisar en la televisión. Sin embargo, su rango actoral abarcaba mucho más. Era un productor y actor de cine y teatro formado, valorado y premiado.

Víctor Pinales, quien falleció en la madrugada de este miércoles, a los 59 años, a causa de un paro respiratorio, tras permanecer en la unidad de cuidados intensivos del Hospital General de la Plaza de la Salud, a causa de una neumonía que afectó sus pulmones, asumió roles estelares en el teatro, el cine y la televisión.

«Yo me concebía como un actor dramático, pero las vueltas que da la vida y la sociedad en la que vivimos, me fue llevando a hacer humor en televisión«, le dijo a Manolo Ozuna en su espacio «Politiqueando».

En televisión, participó en populares programas de humor. Luisito Martí fue quien lo conquistó para que entrara a este medio, al cual llegó a través de «De remate», programa en el que permaneció por tres años. Con Manolo Ozuna hizo los espacios «Los del apartamento cuatro» y «Con la muela de atrás».

Otros programas suyos son «Picante sol», «Sabrosa noche» y «Pila de risa». Víctor disfrutaba trabajar tanto en teatro como en televisión. Sus últimas participaciones en el programa «La opción 13.0», lo demuestran. De hecho, el espacio continuaba pasando comedias que el talentoso actor dejó grabadas.

El actor fue ingresado el pasado viernes en el referido centro hospitalario debido a una falla renal crítica y otras complicaciones de saludVíctor Pinales murió a los 59 años de edad.

«Lamento informarte que nuestro amigo Víctor Pinales falleció hoy a la una de la madrugada, según nos confirmó uno de sus hermanos. Hemos perdido a un gran ser humano. Una persona a la que traté y conocí durante muchos años», dijo el productor de teatro Juancito Rodríguez.

En el cine, actuó en las películas «Lilís» (2006), «Guzbay New York» (2019) y «Patricia: el regreso del sueño» (2017).

Su desempeño como actor fue reconocido por la Asociación de Cronistas de Arte en los premios Casandra (hoy premios Soberano) en la categoría de «Actor del Año por su actuación en la obra ‘El gato negro’ y ‘Tócalo otra vez'». Posteriormente recibió otras nominaciones.

Su incursión en el teatro, hecho que ocurrió en 1987, pasó de una manera muy sui géneris: en esa época, Víctor se encontraba desorientado, no quería ir a la universidad y algunos problemas familiares le hicieron abandonar su hogar en el sector de Pantoja. No sabía qué hacer con su vida, ni hacia dónde se dirigía.

«Una noche decidí irme de mi casa. Recuerdo que eran las 9:00. Caminé y caminé hasta que llegué a la iglesia San Antonio de Los Alcarrizos. A la entrada del templo me detuve y dije: Dios, si tú existes, oriéntame, porque en este momento no sé hacia dónde voy, y no pienso devolverme. Yo me voy», señala en un artículo publicado por la prensa nacional en el 2013.

Víctor asegura que aunque parezca mentira no habían pasado ni siquiera cinco minutos cuando un sacerdote polaco, alto y de pelo largo, le dijo: «Tú eres Jesucristo».

Él se quedó paralizado hasta que el cura le explicó que estaba montando una obra y que lo visualizaba en el rol de Jesús. A esto solo atinó a decir: «Sí, sí».

De esta forma se inició en este arte. Luego se inscribió en Bellas Artes y en 1991, recién salido de esta institución, tuvo un debut prometedor en la obra «Hoy no toca la pianista gorda», de Arturo Rodríguez, montaje en el que actuó con Niní Germán y Josefina Gallart. En la pieza hizo de mozo.

Al año siguiente, Víctor actuó en cinco obras. Entre ellas «Espigas maduras», «Consuelo y Rafael» y «La fábula de los cinco caminantes».

Proyectos pendientes:
Estaba alistándose para producir «El reperpero», programa de humor picante que se transmitirá en las noches por Telemicro. También estaría este año en el cine, además de otros proyectos televisvos.
Fue esposo de Karina Noble, actriz con la que se casó en 1997. Se conocieron en la obra «Miseria, la muerte, el diablo y su hermana», bajo la dirección de María Castillo. Después de esa pieza volvieron a actuar juntos en la puesta en escena de «Amanda», de Giovanny Cruz. Con esta obra fueron a Francia, y eso «fue como una celebración de nuestra boda. Ahí comenzó nuestra historia», afirma.

También montaron la producción «Una hora sin televisión», dirigida por Danilo Taveras.

Una de sus últimas entrevistas, donde al final, habló de un aspecto muy personal de su vida.