A bordo de avión rumbo a Puerto Rico: 2 horas en tierra para 37 minutos de vuelo

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El martes 23 volaba a San Juan, Puerto Rico. Salimos de la casa a la 1:00 de la tarde. El vuelo estaba pautado para las 3:57. No imaginaba que de los tantos “delays” que sufre la aerolínea Jet Blue, uno me tocaría a mí. Desde antes de salir hacia el aeropuerto, mi hijo Alexis “rastreaba” la situación del vuelo. Unas veces aparecía en hora. Otras, con retraso de 57 minutos. Hasta que finalmente quedó en hora. Antes de ir al salón de Before Boarding, a esperar cómodamente, tuvimos que llevar a la aerolínea las maletas que no iban en cabina, y ya previamente pagadas, pues Jet Blue cobra por cada maleta. Pero resulta que han instalado máquinas para autochequeo del equipaje. Si bien las conocimos en Miami, estas son diferentes. Aquí salen las tiras, que han de poner en las maletas. (Las de mano viajan gratis). Y ahí se arma un tapón de gente a la cual se le dificulta esa tramitación. Tras cierto rato una empleada llega para ayudar.

Ya en Before Boarding, a la hora indicada nos dirigimos a la terminal de Jet Blue. Con un corto retraso de espera nos llaman a bordo, poco menos que minutos después de la hora señalada. Era todo un acontecimiento ilusorio. El tiempo pasa. De cuando en vez la azafata, en español, o un asistente de vuelo en inglés, anuncia por el altavoz que en diez o quince minutos estaremos volando y se excusa por el retraso. Así se están expresando incluso a las 5:21. “Aquí como ovejitas, contando” es el comentario que, a esa hora, hace Alexis en el chat familiar. Pasadas las 6:00 de la tarde, el asistente de vuelo anuncia en inglés la salida, con un chiste del que solo me río yo. “Son 37 minutos de vuelo a San Juan y dos horas en tierra”. Enseguida comienza el carreteo. No sé por qué le toma mucho tiempo. Aterrizamos a las 6:57. Y aquí nos llevamos otra sorpresa. En el aeropuerto de San Juan el orden de los trámites nos lo hicieron a la inversa. Primero a buscar la maleta.

Son las 7:28 y nos tienen como un ping pong. Que si en correa 6 que si en correa 5. Al fin empiezan a tirar el equipaje. ¿Y ahora? Al chequeo en Migración. A seguidas nos indican la ruta a seguir: hacia un chequeo de equipaje por rayos x y las consabidas preguntas de cuánto dinero traen, si traen comida, etcétera. En eso ni Alexis, ni Fabiola, ni yo tenemos problema. Pero escucho a un inspector preguntar a una pasajera qué trae en esa cajita. “Dulce de guayaba”, responde. “Pues hay que abrirla”. Ahí nos marchamos.

CARRITO DE EQUIPAJE:

A la espera de las maletas, mi hijo Alexis va a buscar un carrito para el equipaje. No hay forma de conseguirlo. Coloca los 3 dólares, según instrucciones, pero no lo consigue. Luego me entero que desde hace años, en los vuelos que llegan de noche, nunca funciona ese tan necesario servicio.