A pie por el primer tramo de la Gran Vía, en Madrid

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Por el primer tramo de la Gran Vía camino sin prisas. Desde hace un par de años esta calle favorece al peatón, pues ampliaron las aceras al reducir la calzada a cuatro vías de seis que tenía, y colocaron numerosos bancos. Mi hijo Alexis y yo llegamos desde la calle Alcalá, en cuya esquina con Gran Vía se yergue la Victoria Alada sobre la cúpula del edificio Metrópolis. A seguidas, el edificio Grassy, tienda de relojes, y ‘primera tienda con puertas automáticas en la capital de España’. En el local funciona el Museo del Reloj Antiguo. En la otra acera, por la que caminamos, pero con entrada por la calle Marqués de Valdeiglesias, está ‘The Principal Madrid Hotel’, señalado como ‘el primer cinco estrellas de la Gran Vía’.

‘Me apetecen unas tapas en un sitio llamado algo así como de la Reina’, digo a Alexis. Nos detenemos ante La Parrilla de la Reina. Abro la puerta. ‘No es éste. ¿Lo habrán remodelado?’ Proseguimos. Lo encuentro casi seguido. ‘Es aquí. El Mercado de la Reina’. Nos sentamos en los taburetes (tienen espaldar) a la barra. Echamos un vistazo a lo que ofrecen. ‘Patatas bravas a la antigua. ¡Ojo, que pican!’ (9.90 €). Son las que pide mi hijo. Las patatas bravas son sus tapas favoritas. Yo ordeno ‘Berenjenas fritas con miel de caña’. Extraña mezcla de muy rico sabor. (9.90 €).

En la fecha de nuestra visita (junio 2022) están abiertas las puertas de la calle, por donde entra una brisa refrescante. El ambiente es informal. Salta a la vista. ‘Señor, sus croquetas’, dice un mozo mientras extiende el brazo hacia un cliente que para cogerlas se levanta de un asiento cercano. Mientras nosotros, al terminar, somos los que subimos nuestros platos vacíos al tope superior de la barra.

En la acera de al frente, en el número 15, está el Oratorio del Caballero de Gracia, de extraña arquitectura. No parece un templo, salvo por la cruz sobre un bloque curvo encima del cual resalta un arco.

(Fotos tomadas por mi hijo Alexis Ramos Brusíloff para este artículo en el Listín Diario).

Museo Chicote:

El Museo Chicote, a pocos pasos del Museo de la Reina, es realmente un bar que lleva el apellido de Pedro Chicote, quien con este nombre abrió en 1930 un bar de tipo americano. Quizás por eso se anuncia como la ‘primera coctelería de España’. De la época en que vivía su dueño conserva memorabilia. Con el paso del tiempo, según cita mcnbiografias.com, fue lugar predilecto de reunión de intelectuales y celebridades de todo el mundo que pasaban por la capital española. Hoy es más para turistas.