Los Cacaos y Muchas Aguas: Guía turística para dos paraísos sin explorar

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En el sur del país, en la provincia San Cristóbal, se ubica el municipio de Los Cacaos. En esta zona se esconde una de las tantas maravillas naturales poco conocidas de la República Dominicana.

Con una ubicación privilegiada, debido a que se sitúa a una hora y 45 minutos aproximadamente de la ciudad capital, este paraíso sin explorar se ha convertido en los últimos dos años en un destino de moda.

Y no es para menos. Gracias a sus múltiples atractivos, que así lo ponderan, va captando el interés de los miles de turistas dominicanos y extranjeros que visitan la zona ecoturística.

El verde de las montañas que adorna el camino de todo el poblado, el agua cristalina que brota por las piedras de las cascadas, ríos y charcos, la hospitalidad y laboriosidad de sus comunitarios, los caballos y burros como medio de transporte, son solo algunas de las características que definen el paraíso natural de Los Cacaos.

La naturaleza se asienta con mayor esplendor en este municipio. Un simple recorrido por sus húmedos rincones muestra la inenarrable belleza del lugar y la diversidad de su oferta turística.

El Tabernáculo, La Piscina, La Taína, La Nevera, Los Charcos de Nizao, Los Reyitos, La Culebra, El tobogán, Valle de Dios o El Barco son solo algunas de las joyas turísticas que conforman este enclave turístico de paraíso sureño.

Quienes lo visitan, quedan impresionados incluso por los cantares de las aves y el sonido del agua cuando choca con las rocas.

“Aquí hasta el oxígeno es diferente, puedo conectar conmigo mismo, es lo más cercano de la paz que puedo estar”, así fue como un visitante describió su experiencia, siendo la tercera vez, en un mes, que visita el municipio.

El tabernáculo La Piedra:

En el suelo de Los Cacaos se ubica “El tabernáculo la piedra”. Aunque llegar a la zona conlleva una gran travesía, quienes decidan visitarlo notarán que la meta valdrá cada esfuerzo del camino y quedarán sorprendidos con la obra que la naturaleza hizo allí.

Se trata de una cascada que brota sus aguas dulces entre dos piedras y en medio de esas dos rocas hay otra de mayor tamaño que se encuentra suspendida en la parte superior.

El Tabernáculo es de dificultad alta, tiene un tiempo aproximado de 50 minutos de trayecto y para lograr el recorrido se debe subir escaleras, escalar por piedras de dos metros, nadar entre los charcos, ascender con cuerdas y descender por las mismas condiciones.

Juan Mercedes Sánchez (Guery), una de los guías comunitarios que dan servicio en la zona,  existe una superstición sobre el espacio: Visitarlo alrededor de las 11:00 a.m. “provocará la prosperidad de quien se sumerja en sus aguas”.

Y más de uno se anima a intentarlo.

Cascada La Taína:

La magia que irradia la cascada la Taína es una de las tantas muestras del tesoro natural que se ubica en Los Cacaos. Forma parte de las últimas precipitaciones del arroyo Arenoso antes de confluir con el río Nizao.

Ininterrumpida y siempre viva, con fuerte rugido blanco y turquesa, se trata de una cascada de 28 metros de cara a un interesante charco rodeado de altas paredes rocosas de ambos lados.

Este punto es uno de los más recorridos por los visitantes, ya que el trayecto para llegar no es de alta dificultad. Se camina aproximadamente de 20 a 30 minutos, entre piedras y charcos.

La Nevera:

Antes de poder deleitarse con la Taína se debe atravesar la Nevera.

Se trata de un charco de tonalidades verdosas que recibe su nombre fruto de las bajas temperaturas de sus aguas. Sin importar la estación del año, La Nevera se mantiene inferior a los 15 grados celsius porque no recibe de forma directa los rayos del sol.

Es ideal para visitar con los pequeños de la casa, debido a que su trayecto no representa peligro y se realiza en unos 10 minutos aproximadamente.

Los Ccharcos de Nizao:

Los charcos del río Nizao se encuentran en la parte baja de la Presa Aguacate y es otra de las experiencias que se pueden disfrutar al momento de visitar Los Cacaos.

Para realizar el recorrido existen varias opciones: atravesando los charcos, nadando o caminando entre las piedras de sus márgenes.

Si el visitante decide hacerlo nadando, el tiempo aproximado es de una hora y 20 minutos, mientras que caminando podría tomarse dos horas.

A veces el camino es llano, pero también se pueden encontrar rocas escarpadas, que hacen el paso un poco más difícil.

Por lo general, en las visitas se llega hasta el charco número siete, pero hasta el momento no existe ser humano que haya podido cruzarlos todos, según cuenta Juan Mercedes Sánchez, nuestro guía consultado, que también confiesa haber atravesado unos 20 charcos del Río Nizao.

Los Reyitos:

“Entras si quieres y sales si puedes”, así describe el guía el sendero de Los Reyitos, parafraseando la histórica frase que la cultura popular le ha guardado a Nagua, en el nordeste del país. El balneario está conformado por tres cascadas que caen entre las rocas y forman una versión de piscinas naturales.

Los Reyitos es sinónimo de un remanso de paz y belleza natural que se ubica en Los Mineros de Los Cacaos.

Su nombre se debe, según lo explicado por el guía, a que los arroyos desembocan frente a la casa de Eusebio Jiménez, conocido en el poblado como “Don Reyito”.

Su recorrido se realiza por un sendero de baja dificultad. Caminando se puede llegar en unos 15 a 20 minutos después de dejar el vehículo.

El trayecto se sigue entre agua, arena, y pequeñas piedras, hasta llegar a la primera cascada. Luego, al subir dos rocas, está situada la segunda, y en menos de tres minutos se ubica la tercera y última cascada que conforma ese tesoro ecoturístico.

La Culebra:

Uno de los senderos más extremos en Los Cacaos es el camino a “La Culebra”.

Es una hermosa cascada llamada así porque sus marcadas curvas tienen forma de serpiente. El trayecto es de aproximadamente tres horas, calculando el tiempo de subir y bajar.

Aquellos que tienen sangre aventurera la consideran una ruta ideal porque la caminata para llegar hacia ella es una subida empinada, luego bajadas y un pequeño tramo río adentro.

Una vez los visitantes llegan al tesoro natural, pueden continuar la aventura al subirse a un charco que se encuentra arriba de la cascada, con la ayuda de una soga.

Pese al desafiante recorrido, quienes tengan la oportunidad de visitarlo no borrarán de su memoria la mágica imagen de esa cascada.

El Barco:

Lo de Muchas Aguas le viene bien a la zona que alberga a este balneario. Para llegar aquí se necesita de la ayuda de una camioneta o vehículo todo terreno, que toma unos 15 minutos partiendo desde la hidroeléctrica Aguacate. El recorrido se puede hacer a pie, pero se necesitaría de 47 minutos a una hora. La ventaja de hacerlo caminando es que te puedes tumbar en cualquier charco que veas en el camino.

De hecho, al hacer el paseo en la camioneta puede que se te vayan un poco los ojos con bañistas que se quedaron a mitad del camino, entre música y algunas picaderas.

Al llegar lo primero para disfrutar será La Estancia, un espacio de baño y disfrute donde se pueden congregar decenas de personas un domingo por la tarde, pero que durante los días de semana se mantiene con poca afluencia de público.

Desde aquí y hasta el famoso Barco, nombre heredado por la forma rocosa de la zona, se tomarían unos 30 minutos que discurren entre caminatas, subidas de piedras de varios metros y pequeños saltos hasta charcos de agua que refrescan el momento.

Una vez se llega hay dos grandes formaciones rocosas de entre cinco y nueve metros, y desde donde los visitantes se lanzan en retos de aventura que son celebrados en cada zambullida. Claro, lo de las sumergidas no es logrado por todos los visitantes, contándose como habitual los que deciden descender de la roca mayor tras apreciar la altura desde donde se aprestaban a saltar.

No pasa nada. Es parte de la aventura y el recorrido. Quienes logran lanzarse lo disfrutan como logro personal de arrojo y diversión. Lo que se ven imposibilitados lo guardan en su memoria para un día regresar y lograrlo.

Turismo Sostenible

Además de ser considerado por los comunitarios como la “joya de San Cristóbal”, Los Cacaos ha permitido que residentes de la zona vean una oportunidad de desarrollo económico y social.

Algunos han podido emprender en diferentes negocios: guías turísticos, paradores de comida y anfitriones de alojamiento para pasar la noche.

Esta puede ser la historia de Guery Sánchez, Dalia Fernández y Carlos Payano, quienes han creado rutas turísticas, comedores y casas para hospedar visitantes, respectivamente.

En el caso de Guery Sánchez, Los Cacaos representa “el gran salto de su vida”, fue uno de los precursores del ecoturismo que se asienta allí.

A lo largo de sus 47 años se ha empleado de diferentes maneras: Trabajó como agricultor por una década, se mantuvo otros tres años en un colmado, luego fue chofer de transporte público y finalmente encontró su fuente de ingresos en servir como guía a quienes visiten Los Cacaos.

Sánchez confesó a este diario que no conocía el valor de la zona, pero todo cambió cuando un párroco lo invitó a Las Taínas, el primer sendero que exploró.

Yo no sabía que mi zona tenía esta riqueza natural, ni mucho menos el valor que había en ella, pero a través del padre Domingo, que siempre le gustaba recorrer todas partes, ahí fue cuando me llegó esa orientación y más cuando lo que vi por primera fue Las Taínas, yo quede enamorado y sobre todo asombrado porque no tenía ni idea que estaba en mi comunidad”, expresó el guía.

Para Guery, el turismo en Los Cacaos no solo lo empujó a emprender para mejorar su calidad de vida, sino que también se ha desarrollado en él un líder comunitario, que a raíz del cúmulo de sus trabajos le permiten ejercer su función como guía de una manera más eficaz.

“Uno dice ‘tuve un gran emprendimiento en el turismo’, pero es que esto va más allá. Recorriendo estos senderos yo tuve un emprendimiento espiritual y todos mis trabajos antes de ser guía, hoy en día me dan ventaja”, explicó Sánchez.

La historia de este sancristobalense es similar a la de Dalia Fernández, una mujer que junto a sus tres hijas se ha dedicado a pararse frente al fogón y servir su sazón con la mejor de las actitudes.

“El parador Dalia”, es un negocio familiar que nació al tiempo que las personas iban descubriendo el tesoro turístico que se esconde en Los Cacaos.

María y Estefany, las hijas de Dalia, expresaron cómo surgió la idea del comedor que hoy en día mantiene de pie una familia de cinco integrantes.

“Nosotros teníamos un local vacío y decidimos empezar hacer picaderas para darle uso, pero de ahí la sorpresa fue mayor, porque entonces las personas comenzaron a visitar la comunidad, y cada fin de semana, más y más turistas, una cosa inexplicable”, dijo María Fernández.

Para estas tres mujeres, la belleza turística de Los Cacaos representa el desarrollo de su familia, y es que según sus confesiones, en un fin de semana pueden generar desde 80 hasta 100 mil pesos.

Además de emprender en el senderismo y frente a los calderos, también está el caso de Carlos Payano, quien a pesar de ejercer su profesión de educador, no pudo evitar inclinarse en el notable desarrollo que está viviendo el municipio sureño.

Payano, hace poco más de un año, tomó la decisión de levantar dos casas de madera que hoy en día están disponibles en la aplicación de Airbnb por un costo de RD$3,500 que cubren las 24 horas, y en caso de permanecer todo el fin de semana, el usuario debe pagar RD$7,000.

“Yo soy maestro de informática y amo lo que hago, pero debo admitir que el turismo en Los Cacaos ha impactado de una manera que no pude pensarlo dos veces para emprender en este negocio”, narró Payano.

Con un notable orgullo en su rostro, el maestro contó una experiencia que tuvo la pasada Semana Santa.

“Mire, el crecimiento que hemos tenido en estos meses es increíble, esta Semana Santa que pasó nos hizo entender que Los Cacaos es un verdadero tesoro, porque todo estaba lleno, es más, le aseguro que si hubiese tenido 10 casitas para rentar, las 10 se me rentan, una cosa del otro mundo”.

Recomendaciones:

Para vivir la experiencia de visitar Los Cacaos, los visitantes y/o campistas deben tener en cuenta los siguientes puntos:

No es necesario un vehículo de tracción 4×4. La mayoría de rutas se realizan a pies, además servirá de calentamiento para iniciar el senderismo del punto a visitar.

No llevar prendas, la impetuosa corriente del agua podría despojarlas de tu cuerpo.

Usar mochilas impermeables para que puedas entrar aquellos equipos o pertenencias que desees proteger de la humedad.

Escoge ropa de tela cómoda, pero fuerte, es decir, ropa con la que puedas hacer el esfuerzo físico y de movilidad que implica atravesar el recorrido, especialmente en los puntos más escambrosos. Utilizar calzado deportivo.

Siempre ve de la mano de un buen guía comunitario.

Por último, lleva a alguien que te haga buenas fotos, Los Cacaos deja recuerdos inolvidables.