Casa de la Moneda: Cinco medallones decoran su fachada

0
36

El edificio pasa casi desapercibido, a no ser por la doble escalinata que conduce a su portal, la cual sorprende por ser el único elemento de este tipo en el entorno. Es que la entrada está a un nivel muy por encima de la calzada. Me refiero a la llamada Casa de la Moneda, con cinco medallones de adorno en la fachada. Está ubicada en el número 356 de la calle Arzobispo Meriño, por la cual me traslado en auto con mi hijo Alexis. Hay, cosa excepcional, un estacionamiento libre en esta zona de la Ciudad Colonial de Santo Domingo. Alexis puede así bajarse para tomar una foto.

El paso del tiempo y tal vez un reducido cuidado no permiten resaltar los espléndidos medallones que, por tanto, no atrapan la mirada del viandante casual. No así, como es nuestro caso, del que anda en búsqueda de esta casa que alude a la moneda porque, según algunos estudiosos, se le atribuía haber sido dependencia de la Ceca de Santo Domingo, la auténtica Casa de la Moneda que funcionaba en la acera de enfrente, sobre el terreno que hoy día ocupa un estacionamiento público. Otros entienden que la llamaron de la Moneda confundidos por los medallones.

Esta ‘joya plateresca’, como en su libro Monumentos Coloniales calificara María Ugarte (qepd) la fachada, puede considerarse ‘una de las más valiosas joyas de la arquitectura civil de la época de la colonia’. (Se cree fue construida en 1540). Hoy día parece languidecer sin atención especial. Espero equivocarme.

Figuras en los medallones

Los cinco medallones están distribuidos simétricamente. En el centro figura una cabeza de adolescente con extraño tocado. Las versiones al respecto difieren: representa al rey Fernando el Católico o es Carlos V con el Toisón de Oro. En los medallones a sus lados, uno es el rostro de un joven con pequeños cuernos; el otro, de un hombre barbudo muy mayor, también con cuernos. En cuanto a los medallones en las pilastras, son tipos romanos de distintas características.

Una tercera versión, la de Octavio Amiama Castro, señala que estos medallones tallados en piedra podrían haber sido utilizados ‘como elementos decorativos o como elementos alegóricos, o como ambas cosas a la vez’. Se muestra propenso a creer que las representaciones humanas corresponden a Alejandro el Grande, ‘un personaje muy vinculado a la Numismática, ya que en su tiempo se acuñaron las mejores monedas de la antigüedad’. Y se logró imponer ‘un solo tipo de moneda por todo el Imperio Macedonio’.

Con relación a los cuernos que sobresalen en la cabeza de Alejandro, Amiama Castro los identifica ‘como el símbolo de su investidura como hijo de Amón’.

Fernando el Católico, Carlos V o Alejandro el Grande…, no importa quién fuere el representado, lo que importa es preservar los medallones como una joya de la Ciudad Colonial.