Lo que he aprendido trabajando con un monitor ultrapanorámico y curvo

Vía

www.elmundo.es

Pese a que no hace falta uno para trabajar bien, he podido sustituir los dos monitors que normalmente empleo por uno

Qué tontería, ¿no? Que cambiar de monitor haga mejor o más fácil tu vida laboralparece algo ridículo dicho así, pero otra cosa es probarlo y notarlo. En mi trabajo, por lo menos, que necesito dos monitor para escribir, seguir redes sociales en un navegador web y luego también poder tener Photoshop, Premiere o Spotify de fondo y para poder acceder a ello cómodamente.

Como todas las herramientas, usar un monitor u otro puede cambiar tu rutina y tu trabajo lo suficiente como para estar más cómodo o para refinar tus movimientos para ser más eficiente. En mi caso, probar un monitor ultrapanorámico de Philips, que además era curvo y se extendía hasta las 34 pulgadas, ha sido una experiencia curiosa que ahora echo un poquito de menos.

Un monitor ultrapanorámico, por cierto, es lo que comúnmente se conoce como un monitor ancho de narices. Su formato es como el de una pantalla de cine, pero de las más antiguas, de las de los Western viejos, y permite tener casi la misma superficie que abarco con dos escritorios en dos monitores en una sola superficie. Si hoy estamos hechos a los 16:9 de las series de televisión, este monitor estaba constituido en un formato muchos más alargado, de 21:9.

La resolución, además, era algo mayor que un monitor FullHD y llegaba hasta los 3440 píxeles de ancho por 1440 de alto. Y que fuera curvo era un lujo quizá innecesario, pero la forma imita el ángulo que hay que hacer cuando se trabaja con dos monitores (aunque cuando se juega en un ordenador esto no es lo más común).

El caso es que sustituir dos pantallas por una no sé si producía una simple satisfacción a nivel psicológico o era realmente algo más práctico, pero me hizo trabajar de otra manera. Podía tener tres ventanas completamente extendidas y no ocultar el editor de textos o de fotos que normalmente es el tercer programa en discordia cuando tengo dos monitores.

¿Es algo que recomendaría a todo el mundo? Probablemente, ni tan siquiera pudiera hacerlo, porque el material con el que se trabaja en las empresas no depende tanto del propio currante como del encargado de material. Sin embargo, si está en tu poder, oh, divino trabajador autónomo, elegir con qué pantalla trabajas, quizá quieras informarte un poco más y mirar monitores muy anchos.

Sí, vas a tener que dejarte un poco más de dinero. Si hoy en día hay buenos monitores de 24 pulgadas, paneles IPS LED y hasta pocos microsegundos de respuesta en la imagen, todo ello, por apenas 200 euros; los monitores ultrapanorámicos que podrían sustituir estos dos dispositivos se van bastante por encima de esa cifra. Son muy caros.

El monitor que Philips me presetó para ponerme los dientes largos cuesta ni más ni menos que 800 euros, pero los hay más baratos. LG tiene uno de 29 pulgadas, el LG 29UC88, que se queda en 400 euros (que podría ser el doble de lo que cuestan dos monitores como los que decía arriba). No es ni de lejos tan bueno como el que cito de Philips, pero ahí está por si os interesa lo que he dicho sobre el formato.

En un mes y pico trabajando con este monitor he podido apreciar la pijada, en un buen sentido, de lo ultrapanorámico y estar un poco más cómodo delante de mi puesto de trabajo, que no es poco. Los gamers, por cierto, seguro que pueden sacarle muchos más usos a un monitor de esta categoría y defenderos de otra manera, pero yo no pude probarlo con videojuegos.

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