Costa-Simeone, un reencuentro obligado

Vía

www.elmundo.es

Nos encantan los tópicos a la hora de dar consejos sentimentales sobre situaciones que desconocemos y, en realidad, no nos importan. Llevamos haciéndolo desde la adolescencia, cuando todavía nos los creíamos: hazte el duro, habla de Murakamiy no de Maradona, no te líes con la ex de tu amigo… Blablablá. Y esos clichés jamás nos abandonan. Entre los más vacíos, uno que se repitió ayer con el regreso de Diego Costa: «Segundas partes nunca fueron buenas».

Obviemos El Padrino IIEl Imperio contraataca o la segunda temporada de The Leftovers, pero ¿qué pasa con Friends? ¡Todo el mundo ha visto Friends! Y miren qué felices acabaron Ross y Rachel (aunque técnicamente fue a la tercera, todos sabemos que la primera ruptura no cuenta porque estaban tomándose un descanso).

Las segundas partes son la única manera de que algunas cosas funcionen. A menudo, el motivo por el que rompemos no es que no nos queramos, es que aún no sabemos cómo querernos. No estamos preparados. El timing es tan importante como el amor.

Pero el tiempo y, sobre todo, la comparación aclaran las ideas. Londres no es tu sitio y Conte no es tu Cholo. Y te lo trabajas hasta que consigues volver igual que Diego Costa, con más kilos y más ganas. Del peso se encargará el Profe Ortega. El resto es cosa suya.

Y tiene heridas por cerrar. Aunque la nostalgia lo ha difuminado, su adiós fue tan doloroso como suelen (y deben) ser los finales: el vodevil de su lesión pudo costar una Champions. Pero seamos pragmáticos, mejor perdonar a quien te hizo feliz y más opciones tiene de volver a lograrlo, que seguir encadenando sustitutos desvaídos. MandzukicJacksonViettoGameiro… Los que intentaron llenar su hueco sólo agigantaron su ausencia.

Aun así, el Atleti sin él jugó otra final de Champions y peleó otra Liga. Y este año pinta divertido… Simeone ha convertido un problema (no poder fichar) en una conjura. El equipo ha salido indemne de un arranque complicado, dando una imagen excelente en Roma y Bilbao. La irrupción de Thomas y el enésimo estirón de Saúl le han cambiado la cara. Y aún falta Vitolo. Si llega vivo a enero (y empieza a parecer que sí), cuidadito…

Costa y el Atleti del Cholo están hechos el uno para el otro. Funcionará o no, pero darse otra oportunidad era obligatorio. Porque a veces las segundas partes no son sólo buenas, son perfectas. Diga lo que diga el tópico.

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