Borja Mayoral, el otro ‘protegido’ de Zizou que cumplió su misión en Anoeta

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www.elmundo.es

Si había un futbolista que necesitaba una buena dosis de autoestima era Gareth Bale, tras un comienzo de temporada gris, sin puntería ni chispa en las piernas. Hasta su entrenador reconocía el viernes que aún necesitaba tiempo, a la vez que advertía: «Como meta dos goles…». Goles y Bale casan muy bien en Anoeta, su refugio anotador, cómodo ante la portería. Cinco veces ha jugado allí y seis goles ha marcado, con el de anoche. Sacó la lengua en la celebración, corrió al córner, celebró con sus compañeros. El galés hizo de sí mismo, del Bale de los videojuegos, el imparable en distancia larga y lúcido ante el portero. Aprovechó un gran pase en largo de Isco para meter la quinta y marcharse de Rodrigues, el realista que estuvo en todas las acciones clave de la noche.

Perdido el sprint con Bale, sólo le quedó mirar cómo la picaba suavecita por encima de Rulli. «Resolvió con mucha categoría. Es un jugador decisivo para nosotros», valoró Emilio Butragueño al final. «Ha sido un bonito gol pero lo importante es volver a ganar», resumió antes de que le preguntaran por los pitidos del Bernabéu: «No puedo controlar eso. Son cosas del fútbol. Sólo puedo trabajar y hacerlo lo mejor posible».

«Era una prueba de fuego»

Su gol era el 1-3 y despejaba el triunfo en San Sebastián, plaza peligrosa por el buen momento que exhibían los locales -pleno de victorias- y la comprometida situación liguera que arrastraba el Madrid por culpa de sus dos empates seguidos en casa y de la marcha sin fallo del Barcelona. Corría el riesgo el campeón de quedar a una distancia incómoda del líder a mediados de septiembre. Salvó un domingo con una función muy seria, a pesar de las numerosas bajas que sufría.

«Este partido era una prueba de fuego, fuera de casa y con muchas ausencias y hemos dado la cara», dijo Dani Carvajal camino de los vestuarios, contento por la victoria y también por el anuncio de su renovación, confirmada ayer y a celebrar hoy en el palco de honor del Bernabéu. Los recambios de Zinedine Zidane funcionaron, destacada la labor de Theo en el lateral izquierdo -un cañón el francés- y de Borja Mayoral en la delantera.

Mismo escenario, abril de 2016

El joven de Parla había participado hasta anoche en ocho partidos con el Real Madrid, sin poder ver puerta en ninguno. Ante el Levante, hace dos temporadas, el árbitro no le concedió uno que había fabricado él pero empujó a la red un rival. Ayer le volvió a pasar lo mismo, otro trabajo propio que remachó un defensa del equipo contrario, pero al menos ya tenía una muesca en su casillero. Un rato antes marcó el 0-1, aprovechando una maniobra de espaldas de Ramos, que buscando otra chilena como la del Apoel acabó cediendo una buena asistencia al delantero sorpresa en el Madrid.

El canterano apareció de inicio, en la apuesta de la noche por parte de Zinedine Zidane, su mentor hace años en Valdebebas. Cuando subió al primer equipo, no tardó en tirar de él, en los primeros meses del francés en el banquillo. La última vez que jugó de titular con los blancos fue también en Anoeta, en abril de 2016. Ayer lució instinto en el área, en el primero, y conducción en el segundo, rápido en la contra y con regate para resolver. «Borja lo ha hecho muy bien, por encima del gol», le dedicó su técnico.

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