Bale, el gol o la nada

Vía

www.elmundo.es

Bale no estaba en la onda, empequeñecido por el último en llegar, Borja Mayoral. Las comparaciones han resultado insoportables para este futbolista que es letal pero no versátil, y eso es un inconveniente para adaptarse a un equipo que crece en lo colectivo y gana en asociación. En este Madrid coral, el galés va a estar destinado a ser un futbolista de momentos, de instantes, por lo que le será imposible liberarse del debate. El día que esos momentos los resuelva como la contra con la que sentenció la victoria en Anoeta, ganará la discusión. El día que no lo consiga, la perderá, porque Bale es el gol o la nada.

En el Madrid del vértigo, el galés parecía hecho a la medida. En el actual, su figura debería ser administrada de otra forma. Es decir, escoger los momentos del partido en los que puede ser más efectivo. Eso puede significar no concederle siempre la titularidad, algo que ya ha sucedido, en Cardiff, sin ir más lejos, y volverá a pasar, porque este Madrid puede entenderse sin Bale, pero no sin Modric, Casemiro, Kroos o Isco.

La titularidad está sacralizada, pero se trata de un concepto algo superado, porqueun partido está repleto de partidos y existen cada vez más entrenadores que piensan en cómo jugar cada uno de ellos. Anoeta, con un rival que quiere ser protagonista, que presiona arriba y deja espacios, era un lugar para Bale. Pero en el Bernabéu, en situaciones de ataque posicional, es cuestionable si su patrón de juego es el más indicado para el inicio.

La dinámica de Zidane ha creado una expectativa que no existía en el Madrid desde mucho tiempo atrás. Los jóvenes de la cantera, ahora, creen que llegar es posible. No tienen más que mirar hacia arriba. Ello ha producido muchos beneficios para la atmósfera del club, por energía, por sentido de la justicia y por identificación. Borja Mayoral partió con ese apetito y demostró algunas cosas interesantes para un delantero centro. Tiene capacidad para orientarse en el valle de los balones perdidos, desde donde remató a gol; tiene arrojo para encarar, desbordar y eliminar piezas, como hizo en la acción del segundo tanto, y tiene la suerte de su parte. En esto cuentan los tangibles y los intangibles.

La contundente aparición de Borja, como la consolidación de Asensio han sido sonrrojantes para un Bale menguante, en la tendencia contraria. Para salvarlo hay que entenderlo, y el galés comprender que no siempre será imprescindible.

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