Ya se han puesto todos guapos para el final de la fiesta. Cada uno con sus mejores galas, con sus vestimentas más modernas y innovadoras posibles. Pero como cada cual es de su padre y de su madre, los principales fabricantes de teléfonos móviles tienen sus propuestas para buscar ser el mejor dispositivo del año en la gama alta.

La batalla glamourosa por ser el más atractivo se ha endurecido este año en el que deja como tendencia consolidada las dobles cámaras y los diseños casi sin bordes. Únicamente unos pocos detalles diferenciales y su fuerte personalidad es lo que puede decantar la balanza del consumidor hacia uno u otro.

1. Samsung Galaxy S9+: icónico y equilibrado

Uno de los primeros en presentar sus credenciales fue Samsung. Fue en marzo cuando lanzó su doble colección de la familia Galaxy, entre los que destacó especialmente el porte del modelo más avanzado, el Galaxy S9 Plus. De aquello ha llovido bastante, pero sigue siendo, por méritos propios, una buena elección, con permiso del Note 9 que llegó a finales de agosto.

Pero este dispositivo, pese a que no ha logrado la relevancia en ventas como se esperaba, ofrece una selección de lo mejor que se puede encontrar a día de hoy en el mercado. A saber, una pantalla de gran tamaño, de 6.2 pulgadas, cuyo formato resulta, es cierto, algo alargado por su relación de aspecto de 18,5:9. Estamos ante uno de los paneles de mayor calidad. La tecnología Super Amoled de la firma surcoreana está bien construida, ofrece una calibración estupenda y una reproducción de colores y contrastes muy lograda.

Su resolución es de 1.440 x 2.960 píxeles,logrando una densidad de 529 puntos por pulgada, unos guarismos de los más elevados el mercado. Estas cifras sumadas al equipo de sonido estéreo permite que ver películas y series desde el terminal sea una experiencia fantástica. No escatima nada en potencia por lo que en el día a día, el dispositivo se mueve y se contonea con la gracia de una sirena. Es gracias a una combinación de micro procesadores Exynos 9810 y 6 GB de memoria RAM.

El móvil, además, sabe posar muy bien en el «photocall»: siempre sale guapo lo mires por donde lo mires. Y eso que en un principio parecía que iba a tener una planta casi demodé. Pues no, porque además ha logrado mantenerse con personalizar y con carácter. Mientras sus rivales se han sumado a la tendencia de las «pestañas» superiores o «notch», este modelo ha conservado la estética del pasado año. Pero eso no quiere ser manifiestamente un problema sino, incluso, más bien al contrario porque en la lejanía se le distingue perfectamente.

En un año en donde se ha innovado mucho en el apartado fotográfico, el Galaxy S9 Plus ha envejecido bastante bien. Cuenta con una doble cámara con sensores de 12 megapíxeles que destaca por una curiosa apertura dual variable (F1.5 y F2.4), el más luminoso del merado. Y se nota. Así, en función de las condiciones de luz existentes en cada momento se adapta a las circunstancias intentando capturar la mejor imagen posible, aunque a veces da la sensación que satura demasiado algunos escenarios. Su sistema de enfoque es muy rápido y dispone de modo retrato que permite, a diferencia de otros rivales, controlar el desenfoque.

La cámara frontal se encuentra en un nivel digamos «normal» (8 megapíxeles) pero ofrece un gran resultado también. Además, los usuarios tienen varias opciones que aprovechar la cara frontal como activar el sistema de reconocimiento facial para desbloquear el móvil o generar avatares animados y personalizados. Otro aspecto a tener en cuenta es su batería, compuesta por una pila de 3.500 mAh, que logra extenderse día y medio con soltura. El Galaxy S9 Plus dispone de varias configuraciones, de 64, 128 y 256 GB, pero continúa apostando por permitir tarjetas microSD para ampliar el espacio.

2. iPhone XS Max: grande en todos los sentidos

Hasta esta temporada, Apple había mirado al modelo «Plus» como la mesa de costura en la que preparar sus colecciones más innovadoras. La cámara, por ejemplo, ha sido un elemento diferencial respecto a su «hermano» pequeño. Pero este año ha logrado unificar las mejoras tanto en el modelo iPhone XS y el iPhone XS Max, que se diferencian únicamente en tamaño.

Aunque no ha venido precedido de un efecto «wow» como sí le ocurrió al iPhone X en su momento, esta versión equivale a ser un top model de portada. Es orondo pero esbelto. Viene musculado, sí, pero tiene cuerpo de fitness, con una relación de aspecto de 19.5:9 que permite que casi una cara quede cubierta casi en su totalidad por su enorme pantalla de 6.5 pulgadas. De ella se aprecia esa controvertida «pestaña» superior que ahora está tan de moda. Es algo que uno se acostumbra con facilidad. Tiene una resolución de 1.242 x 2.688 píxeles y una densidad de 458 puntos por pulgada.

Al tratarse de un panel tipo OLED, hay que tener en cuenta que produce colores muy intensos y contrastes muy definidos. El resultado es embriagador y, al igual que el Galaxy S9, estamos ante una de las mejores pantallas del año. También tiene equipo de audio estéreo, aunque proyecta un mayor volumen en comparación con el modelo del año pasado. En su interior se han mejorado algunos aspectos. A nivel técnico es una bestia. El chip A12 Bionic y sus 4 GB de RAM le convierten en un velocista nato. Un presumido en la pasarela de los mejores móviles de 2018.

Como tal, el terminal tiene un desempeño fluido y solvente. Su interfaz gestual, además, ofrece una manera de interactuar rápida y muy natural. Es una de sus aportaciones más discretas pero, una vez acostumbrado, no hay vuelta atrás. Pese a no haber modificado algunos aspectos de la cámara, en esta ocasión Apple ha mejorado su comportamiento y el software que le da vida.

Con dos lentes de 12 megapíxeles con aperturas de F1.8 y F2.4, el terminal ha potenciado aún más el procesamiento de imagen mediante sistemas de Inteligencia Artificial y un HDR inteligente, aunque a veces se mueve con criterios algo aleatorios. Su sistema de enfoque es más rápido que el del pasado año. Además, el modo retrato ha introducido la posibilidad de simular y jugar con la apertura focal, aunque a posteriori. Es decir, cuando se está editando la fotografía.

Se ha mejorado, además, su resistencia al agua y la duración de su batería ha sido una bendición; dura una hora y media más que el modelo anterior, con lo que no solo aguanta una jornada completa, sino que hasta la siguiente carga puedes darle duro a muchas tareas. Está gobernado por el sistema operativo iOS 12, una versión que ha añadido varias funciones interesantes como los atajos del asistente de voz Siri o las notificaciones agrupadas.

3. Huawei P20 Pro: una cámara sorprendente

También llegó antes de tiempo, pero para la gala final de año este móvil va a estar en las primeras posiciones seguro. No tanto, quizás, por su diseño, algo más convencional, sino por su apuesta fotográfica. El Huawei P20 Pro es un prodigio técnico y una rara avis en este sector. Eso es gracias a una triple cámara que potencia varias escenas distintas y a un software de Inteligencia Artificial.

Esta triple cámara se desgrana así: una cámara monocromo de 20 megapíxeles, otra principal de 40 megapíxeles, y la novedad, una tercera de 8 megapíxeles, el teleobjetivo. Su efecto lo podemos ver en dos funciones de la cámara que dejan boquiabierto a cualquiera gracias a esta tercera lente. La primera es el zoom de dos aumentos ópticos, híbrido de cinco aumentos sin pérdidas y un digital de hasta diez aumentos. La frontal es de 24 megapíxeles.

Pese a tener una pantalla de 6.1 pulgadas de tipo OLED, es bastante compacto y viene con un atuendo muy ceñido, en el que luce una pestaña poco poblada para albergar los sensores y cámaras frontales. Logra una resolución de 2.240 x 1.080 píxeles Tampoco hay que olvidarse de su rendimiento. Es potente, aunque no el que más. Ese desempeño se consigue gracias a un chip de fabricación propia, el Kirin 970, y hasta 6 GB de memoria RAM. El almacenamiento interno es de 128 GB y la batería, de 4.000 miliamperios, cuenta con un sistema de carga rápida capaz de suministrar, en menos de media hora, hasta el 50% de una carga completa.

4. Xiaomi Mi 8: apuesta por el precio

La firma china ha querido jugar con el precio una vez más. Sin destacar prácticamente en ningún escenario, este terminal empaqueta algunas de las demandas más fuertes entre los consumidores. El Xiaomi Mi 8 es solvente, equilibrado. Su estética, es cierto, recuerda en parte a la del iPhone X, pero esto, que podría avergonzar a cualquiera, es signo de distinción. el nuevo «smartphone» de la firma china recuerda precisamente al terminal de Apple en el sentido que monta una cámara doble trasera ubicada de manera vertical y añade una «pestaña» o «notch» que se va extendiendo poco a poco entre los móviles Android.

Al margen de esta anécdota, en su interior se encuentran algunos de los componentes más avanzados y potentes del mercado. Lo mejor de lo mejor sobre el papel. Fórmula propia de la casa, algo ya conocida por todos. A saber, un procesador Snapdragon 845 fabricado por Qualcomm, que ya se estrenó en otro móvil de la compañía, el Mi Mix 2S, capaz de rascar una velocidad de 2.8 GHz, jalonado a su vez por una memoria RAM que alcanza los 6 GB. Es decir, técnicamente debe ofrecer un desempeño fluido y solvente a tenor de otros móviles que apuestan por configuraciones similares.

La pantalla del Xiaomi Mi8, compuesta por un panel tecnología OLED como alguno de los móviles más avanzados del mercado, se agranda en comparación con sus predecesores al alcanzar las 6.2 pulgadas. Pese a esta diagonal, el hecho de tratarse de un móvil casi sin bordes (relación de aspecto de 18,7:9) cuya superficie táctil ocupa prácticamente la cara frontal se logra tener más espacio en un tamaño más reducido. Con ello entra en la tendencia más rompedora en el sector móvil de los últimos años.

Su resolución es Full HD+ (2.248 x 1.080 píxeles) y capaz de emitir un brillo de 600 nits. Donde la firma china ha puesto más empeño es en su apartado fotográfico. Viene con una cámara doble compuesta por dos sensores de 12 megapíxeles. Una de las lentes, fabricada por Sony, ofrece una apertura focal de F1.8 y se encuentra estabilizada ópticamente, mientras que la segunda, un teleobjetivo proporcionado por Samsung, se contenta con una apertura focal de F2.4. Ambas están concebidas para jugar al unísono a la hora de sacarle partido al modo retrato y puede hacer zoom de dos aumentos. Además, el fabricante ha introducido un sistema basado en inteligencia artificial para detectar escenas y lograr, a priori, mejores imágenes.

5. OnePlus 6: buena relación calidad y precio

A falta de ver lo que dice la marca con su sucesor, este terminal es como aquel vecino de grandes aspiraciones que tiene buenas habilidades sociales. Es más, tiene casi todos los atributos que le pueden pedir. Por calidad y precio, el OnePlus 6 es una gran elección. Su tamaño, de 6.2 pulgadas, y su diseño sin bordes consiguen que sea manejable y resulte muy compacto. Pero con «notch», aunque ofrece un diseño simétrico.

Tan solo pesa 177 gramos. Y eso se aprecia en la corta distancia. En conjunto, les ha salido un producto bastante redondo que saca músculo en muchos aspectos como su pantalla, de tipo OLED, que ofrece una combinación de negros profundos y colores intensos, y que apuesta por una relación de 19:9. Rasca una escasa resolución Full HD+ (2.280 x 1.080 píxeles), que consigue que la reproducción gráfica sea bastante buena, logrando así situarse entre lo mejorcito del mercado.

La cámara, no obstante, puede representar algunas dudas al respecto. Se ha mejorado ostensiblemente respecto a su predecesor, pero su evolución no es tan grande como uno desearía. Manteniendo su configuración técnica de dos lentes en su parte trasera -ubicada en este modelo de manera vertical- hay que hablar de dos sensores de 16 y 20 megapíxeles con apertura focal de F1.7 que logra captar mucha luz, algo que se agradece en condiciones de baja iluminación como las imágenes nocturnas. Gracias a esta combinación se puede jugar con la profundidad de campo y producir el aplaudido modo retrato. El recorte de la figura y el procesamiento de la imagen está muy bien conseguido, aunque no es perfecto y sufre ligeramente a la hora de enfocar y en ciertos ambientes. Es un resultado bastante convincente, que no está nada mal resuelto.

Su batería es similar a sus predecesores, de 3.300 miliamperios por hora que, durante las pruebas realizadas, aguanta perfectamente día y medio. Además, el sistema operativo informa del tiempo estimado de duración, algo útil y práctico para hacerse una idea de cuándo habrá que volver a enchufarlo a la corriente. Lo bueno es que incorpora un sistema o propio de carga rápida que nos recarga la pila con algo más de velocidad pero sin llegar al nivel de otros móviles de la competencia.

Por cierto, conserva la entrada «minijack» para los auriculares en comparación con la tendencia actual del mercado. Por extraño que parezca, aunque la marca asegura que es resistente al agua, el móvil no viene protegido realmente por una certificación técnica que así lo acredite, pero se puede usar perfectamente bajo la lluvia; no es recomendable hacerlo en el baño. Su precio comienza en 519 euros, con lo que pocas excusas valen y viene en tres versiones, de 64, 128 y 256 GB, aunque no se puede ampliar la memoria por tarjetas microSD.

6. LG V40: otra cámara diferencial

Si el Huawei P20 Pro sorprende por su elección de triple cámara trasera, la apuesta de largo de LG para renovar su colección otoño-invierno viene con cinco cámaras. Aunque con truco; tres lentes en la parte de atrás y dos en la cara frontal. Así se las gasta el LG V40. dispositivo tiene una primera cámara con un sensor de 12 megapíxeles y apertura focal de F1.5 -muy luminosa-.

La segunda cámara es un gran angular que dispone de un sensor de 16 megapíxeles y que está destinada a lograr imágenes muy particulares dado que tiene un ángulo de visión de hasta 107 grados. Pero la tercera en discordia es la encargada en la realización de un zoom óptico de dos aumentos. Tiene un sensor de 16 megapíxeles. Esta cámara triple se encuentra en un mismo módulo alineado en horizontal, con el «flash led» a la derecha de la cámara y el lector de huellas dactilares por debajo, también en la parte trasera. Otra característica que ha incorporado es una función llamada Triple Shot, que permite fusionar las imágenes capturadas con cada lente para generar un video «diferente».

No escatima en guarismos dado que en la parte frontal se encuentran dos lentes, un gran angular con sensor de 5 megapíxeles y otra de 8 megapíxeles. Combinando ambas se puede capturar imágenes con efecto «bokeh», que consiste en desenfocar el fondo con una imagen en primer plano realzada, pero a diferencia de otros rivales es posible ajustar el desenfoque en tiempo real. La compañía, a su vez, promete un enfoque automático más veloz, el doble que la mayoría de sus competidores. La gama «V» se ha convertido en el banco de pruebas del gigante surcoreano.

A nivel técnico, el V40 no escatima en potencia pero se encuentra en unas cifras extendidas en la actualidad en la industria. El «smartphone», que dispone de una pantalla tipo OLED de 6.4 pulgadas y resolución de 3.120 x 1.440 píxeles, alberga un microprocesador Snapdragon 845 y 6 GB de memoria RAM que, sobre el papel, le confieren un buen rendimiento. Tiene dos versiones de 64 GB y 128 GB de capacidad. La pregunta es si, pese al esfuerzo, su llegada es ya tardía para competir en igualdad de condiciones contra otros rivales. El nuevo terminal, además, incorpora un sistema de reconocimiento facial y resistencia a agua y polvo gracias a su certificación IP68. Es otro dispositivo que se ha adaptado a la actual tendencia de sistema de carga por medio de un puerto USB-C. En cuanto a su batería, el V40 apuesta por 3.300 mAh con carga rápida.

7. Sony Xperia XZ3: su puesta al día

De Sony se le recuerdan muy buenos móviles en los últimos años. Pero tal vez se le achaca un problema: el de no haber visto con tiempo algunas tendencias que se iban consolidando en el mercado como la de las cámaras dobles o los diseños casi sin bordes. Ahora, el taller japonés ha cortado un nuevo patrón más moderno para diseñar el Xperia XZ3, su primer «smartphone» con una pantalla OLED. Además, incorpora una tecnología propia de la gama de sus televisore como el HDR o los triluminos, que aporta contraste, claridad y color, como ha indicado la compañía.

El resultado es impecable, luciéndose en el consumo de contenidos audiovisuales. También alberga un curioso sistema de vibración dinámica por el que una vibración acompaña el audio de vídeos musicales, vídeos grabados por el usuario o videojuegos. Los altavoces son, además, hasta un 20% más potentes que los del anterior. Por lo demás, todo correcto. Es como aquel modelo de corte clásico que va perfectamente acorde a la fiesta. Así, el nuevo buque insignia de la firma presenta una pantalla de 6 pulgadas y una relación de aspecto 18:9, con resolución QHD+ y sRGB 148%.

También destaca su resistencia al agua y al polvo. Una sola cámara pero buen rendimiento Sony no se ha olvidado del apartado fotográfico. Eso sí, frente a la moda existente, la cámara principal sigue la línea de lo visto en Xperia XZ2: 19 megapíxeles, tecnología Motion Eye y posibilidad de grabar vídeo 4K HDR. La frontal, por su parte, cuenta con un sensor de 13 megapíxeles con apertura focal F1.9 y ofrece cinco modos de fotografía: «bokeh», con una barra que permite ajustar el desenfoque; piel suave, brillo piel, aumento del tamaño de los ojos y cara fina.

En cuanto al rendimiento, la compañía ha apostado para la versión europea por el procesador Snapdragon 845 de Qualcomm, una configuración de 4 GB de RAM y 64 GB de RAM ampliables mediante una tarjeta microSD de hasta 512GB, y una batería de 3.330 mAh con sistema de carga inalámbrica Qi.

8. Google Pixel 3 XL

Aunque estaba avisada su llegada, no ha sido hasta ahora cuando ha hecho aparición. El Pixel 3 XLsigue la línea de la pasada temporada, pero Google ha mejorado algunas de sus características como la cámara. Gracias, en ese sentido, a potenciar los sistemas de Inteligencia Artificial como la incorporación de modos distintos: uno para mejorar las capturas ampliadas, otro para optimizar los selfies grupales, otro para mejorar las capturas en condiciones de poca iluminación -aunque a veces peca de poco realista- y otro retrato pese a que solo incorpora un solo sensor de 12,2 megapíxeles y apertura F1.6.

Eso no supone a priori un problema, en realidad, puesto que el gigante de internet cuenta con un depurado software capaz de recortar las imágenes en primer plano con fondos desenfocados de manera sorprendente. Aún así, se pierde las virtudes que puede desempeñar una doble lente para recoger más información.

En la parte frontal las novedades van enfocadas a mejorar los autorretratos y las fotos grupales. Un modo de disparo permite que todas las personas del grupo aparezcan en el encuadre, de forma clara, y con espacio de fondo, para lo que aprovecha el sistema de cámara dual para proporcionar una apertura hasta un 184% mayor. Otro modo simula un fotomatón, con el tiempo entre disparos. Destaca, además, una función llamada Playground, que introduce la realidad aumentada en las imágenes, con elementos que interaccionan con el usuario según sus gestos y expresiones.

La versión XL apuesta por una pantalla de 6.3 pulgadas con panel de tipo OLED. En su interior se encuentra un procesador Qualcomm Snapdragon 845 y funciona con el sistema operativo Android 9 Pie, pero chirría bastante la decisión de haberse apoyado únicamente en 4 GB de memoria RAM en pleno 2018. En lo estético, sorprende la incorporación de una pestaña muy pronunciada en la parte superior, que desentona sin embargo con una parte posterior asimétrica envuelta en un marco muy grueso. Una decisión extraña, la verdad. 

Vía

www.abc.es


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