La tos crónica tiene como origen una inflamación permanente de la mucosa nasal, lo que se conoce como rinitis, o bien de los senos paranasales, que sería una sinusitis. Las causas pueden ser diferentes, pero las más habituales son alergias e infecciones.

En este artículo compartimos un remedio para tratar la tos crónica de manera natural. Para ello, usaremos tres ingredientes medicinales muy efectivos: el gel de aloe vera, la miel de abeja y el aceite de oliva.

Vivir con tos crónica

La inflamación e irritación crónica no solamente afecta a la mucosa nasal y los senos paranasales, sino también a la faringe y la laringe; así, activa una estimulación a nivel nervioso. El resultado es la tos, que puede ser puntual si curamos la inflamación, o bien crónica si esta persiste en el tiempo.

La tos crónica no es un trastorno grave. No obstante, puede conllevar otras complicaciones respiratorias y, además, empeora mucho la calidad de vida de quien la sufre. Este tipo de tos puede impedir la realización de actividades rutinarias o laborales y dificultar el descanso nocturno. De este modo, la persona sufre cansancio, desánimo, nerviosismo o irritabilidad, entre otros síntomas.

Remedios naturales

Aloe vera para tratar la tos crónica

Aloe vera

El aloe vera tiene tantas propiedades y usos medicinales que conviene conocerlos y tener siempre a mano esta maravillosa planta. No solamente es muy útil a nivel tópico para tratar heridas, quemaduras e inflamaciones, sino que también es un superalimento curativo.

El jugo de esta planta es muy efectivo para tratar afecciones como la tos, la bronquitis o la gripe. Al consumirlo, favorecemos la eliminación de la mucosidad y suavizamos las vías respiratorias. De este modo, calmamos cualquier inflamación o irritación.

  • Lo más recomendable es utilizar el jugo del aloe vera extraído de la planta de manera casera.
  • Si optamos por adquirirlo, recomendamos mirar la etiqueta para asegurarnos de que no contenga azúcar o aditivos.

Miel de abeja

La miel de abeja se suele presentar como el complemento perfecto para endulzar cualquier jarabe, jugo o preparado casero. De este modo no solamente evitamos los efectos perjudiciales del azúcar, sino que también añadimos sus propiedades medicinales.

La miel es un antibiótico natural muy adecuado para prevenir y tratar cuadros gripales y para calmar cualquier tipo de tos. En primer lugar, combate virus y bacterias. En segundo lugar, ayuda a eliminar las flemas gracias a su poder expectorante.

Para este remedio recomendamos elegir una miel de color oscuro y sabor un poco más amargo, que son las más beneficiosas para las vías respiratorias:

  • Eucalipto
  • Tomillo
  • Pino
  • Encina
  • Brezo

Aceite de oliva

Aceite de oliva para calmar la tos seca

¿Sabías que con un ingrediente tan básico y habitual en la cocina de muchos países puedes aliviar la tos crónica? El aceite de oliva es una de las mejores opciones para cocinar y aliñar nuestros platos, pero también para nuestra salud.

Este aceite vegetal calma la irritación de garganta y la lubrica. Por este motivo, algunas personas consumen una cucharada de aceite antes de acostarse para prevenir los ataques nocturnos de tos. Además, el aceite de oliva fortalece nuestras defensas.

Remedio para la tos seca

Ingredientes

  • 1 taza de jugo de aloe vera (250 ml)
  • 3 cucharadas de miel de abeja (75 g)
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra (45 ml)

¿Qué debemos hacer?

 

  • Si la miel es de buena calidad y no se ha sometido a altas temperaturas, es posible que esté sólida. En este caso, lo primero que haremos será calentarla al baño María .
  • A continuación, mezclaremos la miel con el jugo de aloe vera y el aceite de oliva. Lo tendremos que emulsionar bien, ya que son texturas muy diferentes. También podemos optar por batirlo todo.
  • Conservar en la nevera en un frasco cerrado.

¿Cómo lo tomamos?

Para tratar la tos seca o cualquier afección gripal podemos tomar este jarabe del siguiente modo:

  • 1 cucharada (15 ml) en ayunas, media hora antes del desayuno.
  • 1 cucharada (15 ml) media hora antes de la comida.
  • 1 cucharada (15 ml) justo antes de acostarnos, separada de la cena.

Cuando ya estemos mejor y a modo de mantenimiento o prevención podemos tomar solamente una cucharada en ayunas o antes de acostarnos si nos da la tos por la noche. 

Vía

www.mejorconsalud.com


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